Me atrevo a afirmar que todas las enfermedades que aquejan al hombre de hoy se basan en la falta de amor. Me refiero a...enfermedades como la tristeza, la apatía, la desidia, la indiferencia, la depre, la angustia....No las vemos como algo físico, pero sí van contagiando todo nuestro ser...desde las profundas raíces de nuestra interioridad. Desde allí se proyectan hacia nuestro ser físico, con esos dolores que revelan su presencia en nuestro ser corporal....y que “joden”, molestan, nos dificultan incluso la relación con nuestros semejantes.

En lo personal, me fascina la terapia homeopática. Más que nada por su base....”Similia, similibus curantur”, lo similar cura a lo similar.

Y he ahí todo un tratado, aplicable incluso a lo sutil y espiritual. Lo podemos comprender por ejemplo, en la experiencia del dolor. Cuando sufres un dolor....ya sea físico o moral...es imposible que te sientas mejor, al escuchar un buen chiste o una rítmica cumbia en la radio.....porque estás conectado con el dolor...no puedes huir o esconderte de él....no puedes “sacártelo” de una vez por todas. Pero si te relajas, si respiras profuuuunda y lentameeeente, tratando de “conducir el aire”, amorosamente, hacia el órgano afectado, la zona dolorosa....allí se va produciendo como una verdadera caricia invisible que va apaciguando suavemente los síntomas. Imagínate como funciona esa suave y sutil caricia si además le prodigas un sentimiento o pensamiento de amor....Sin palabras, sin quejas, sólo la respiración suaveeeee y leeeeenta...sobre la zona afectada....y EL AMOR HACE LO SUYO. El dolor, al sentirse amado....va disminuyendo en intensidad y desaparece como por arte de magia.
Con amor, la chiru
Del curso de e-magister